miércoles, 22 de agosto de 2007

La ciudad y los perros (fragmento)

Cava sintió frío. Los baños estaban al fondo de las cuadras, separados de ellas por una delgada puerta de madera, y no tenían ventanas. En años anteriores, el invierno sólo llegaba al dormitorio de los cadetes, colándose por los vidrios rotos y las rendijas; pero este año era agresivo y casi ningún rincón del colegio se libraba del viento, que, en las noches, conseguía penetrar hasta en los baños, disipar la hediondez acumulada durante el día y destruir su atmósfera tibia. Pero Cava había nacido y vivido en la sierra, estaba acostumbrado al invierno: era el miedo lo que erizaba su piel.
Mario Vargas Llosa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Con unas pocas líneas es capaz de transmitir el frío , el miedo y sobre todo la curiosidad por seguir leyendo. Estoy de suerte porque en septiembre tengo que leer este libro en el taller de la escuela y ya me apetece empezarlo hoy,je,je.
Teresa.

Anónimo dijo...

Qué frío, me he quedado helada...desde luego que lo consigue...
mj.