Se lanzó sobre el papel, lo abrió, y leyó, con una escritura que apenas pudo reconocer como perteneciente a Rosa, de tanto como había mejorado durante aquella ausencia de siete días: Estad tranquilo, vuestro tulipán se porta bien.
(...)
Cornelius tenía papel y un lápiz que le había traído Rosa. Comprendió que la joven esperaba una respuesta, pero que no vendría a buscar esta respuesta hasta la noche. En consecuencia, escribió sobre un papel parecido al que había recibido: No es la inquietud que me causa el tulipán lo que me pone enfermo; es la pena que experimento por no veros.
Alejandro Dumas.
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