—¿Y qué era lo bonito? —preguntó Bijou peinándose el largocabello castaño frente al espejo—. ¿Que no me conocías o que nos encontrábamos de repente?
—La alegría de conocerte de nuevo —respondió él, y añadió—:Eh, me ha salido una frase estupenda.
—Ya me había dado cuenta.
Bijou tenía un año menos que Daniel, pero parecía todavía más joven. Al mirarla, Daniel pensaba en la niña que ella había sido alguna vez, de grandes ojos oscuros que semejaban ventanas abiertas hacia su interior. Y otro detalle que amaba de ella: casi nunca sonreía, pero siempre estaba alegre. Daniel suponía que solo la gente triste necesitaba sonreír.
José Carlos Somoza.
3 comentarios:
Que bonito, realmente refleja amor y es casi contagioso, que dulce.
mj.
Lástima que el resto del libro sea tan mediocre.
Es lo bueno de los fragmentos, que puedes leer una parte interesante del libro sin leerlo entero.
Carlota.
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