Y ahora al hemisferio has llegado
que está contrapuesto al que la gran seca
cubre, y en cuya cima fue muerto
el hombre que nació y vivió sin pecado;
los pies tienes sobre una pequeña esfera
que en la otra cara mira a la Judeca.
Aquí es mañana, cuando allá es la tarde;
y éste, que nos sirvió de escala con el pelo,
clavado está así como antes era.
Por este lado cayó desde el Cielo;
y la Tierra, que antes de acá se tenía,
por miedo de él hizo del mar vela,
y vino al hemisferio nuestro; y tal vez,
por huir de él, dejó aquí un lugar vacío
que aparece de este lado, y para arriba remonta.
Lugar hay allí abajo, de Belcebú bien remoto,
tanto cuanto la tumba se extiende,
que no vemos, sino por el rumor percibimos
de un arroyuelo que aquí desciende
por el hoyo de una piedra, que él ha roído,
con sinuoso curso y de pendiente poca.
El Conductor y yo, por ese camino escondido,
entramos a retornar al claro mundo;
y sin cuidarnos de reposo alguno,
subimos, él primero y yo segundo,
tanto que vi las cosas bellas
que lleva el Cielo, por un resquicio redondo.
Y entonces salimos a rever las estrellas.
Dante Alighieri.
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