JUAN: Desde una princesa real
a la hija de un pescador,
¡oh!, ha recorrido mi amor
toda la escala social.
¿Tenéis algo que tachar?
LUIS: Sólo una os falta en justicia.
JUAN: ¿Me la podéis señalar?
LUIS: Sí, por cierto: una novicia
que esté para profesar.
JUAN: ¡Bah! Pues yo os complaceré
doblemente, porque os digo
que a la novicia uniré
la dama de algún amigo
que para casarse esté.
LUIS: ¡Pardiez, que sois atrevido!
JUAN: Yo os lo apuesto si queréis.
LUIS: Digo que acepto el partido.
Para darlo por perdido,
¿queréis veinte días?
JUAN: Seis.
LUIS: ¡Por Dios, que sois hombre extraño!
¿cuántos días empleáis
en cada mujer que amáis?
JUAN: Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.
Pero, la verdad a hablaros,
pedir más no se me antoja,
porque, pues vais a casaros,
mañana pienso quitaros
a doña Ana de Pantoja.
José Zorrilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario