Terenci Moix.
jueves, 29 de marzo de 2007
No digas que fue un sueño (fragmento)
La suerte del mundo fue a decidirse en un lugar lejano, una inhóspita costa situada en las costas de Grecia. Y el mundo, al temblar, supo que su enfermedad estaba en Accio. De allí saldrían los rayos destinados a destruir, una a una, todas las defensas de Alejandría y a derrumbar todos los baluartes del amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario